El Señor de Málaga en su trono procesional, como si de un Lunes Santos se tratara y sobre un suelo de claveles rojos, con su túnica blanca moviéndose al son del viento, salió el 14 de noviembre de 2009, el motivo de la salida el 75 aniversario de la fundación de la cofradía. Tras el trono y hasta la Plaza del Obispo, portado por los hombres de trono de la Virgen, la Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad.
Tres horas de complicado trayecto fueron necesarias para llegar a la plaza del Obispo, donde le esperaba el Obispo de la Diocesis Don Jesús Catalá, que en menos de un año al frente de la diócesis ha vivido dos intensas experiencias que le han dado la medida de la ingente devoción que arrastra el Señor de Málaga: la pasada Misa del Alba y el acto litúrgico celebrado ayer en las escalinatas de la Catedral.
Otro de los alicientes de la procesión fue la parte musical, al ver al Señor de Málaga moverse con la Banda Sinfónica, solvente y delicada, que interpretaba un repertorio de marchas clásicas y elegantes detrás del trono. ´Cristo en la Alcazaba´, ´Soledad de San Pablo´, ´Alma de la Trinidad´, ´La Madrugá´, ´Jesús de las Penas´ o ´Getsemaní´ fueron algunas de las piezas bien elegidas para la procesión de ida, si bien la entrada a la Plaza del Obispo, no fue acorde, al ser “Mater Mea” la pieza elegida.
A la vuelta, ya con cambio de hombres de trono, ahora los del cristo, que se mecian con la nueva Banda de Cornetas y Tambores Jesús Cautivo, que en el recorrido de ida abrió el cortejo. En su regreso a la Trinidad, el trono lo hizo al ritmo de la música de la nueva formación, cuya primera marcha interpretada a la imagen entronizada, justo a la salida de la plaza del Obispo, fue ´Bendición´. A ésta le siguieron ´Jesús Cautivo´ de Escámez y ´Amor de Madre´, entre otras.
Mientras, la madre y maestra de las bandas de cornetas y tambores, los Bomberos, abrían el cortejo.
Algunos balcones en la Trinidad, las casas hermandad de la Salud, Soledad de San Pablo, Rocío, la Cena y el Cautivo adornaron sus fachadas para tal ocasión festiva.
La entrada a calle Larios también fue un momento especial. El trono describió una suave curva desde la plaza de la Constitución, mientras caían claveles blancos desde algunas ventanas.
Un punto álgido de la salida procesional fue la llegada, ya de recogida, a la casa hermandad de la Cena. Jesús Cautivo recibió la medalla de oro de la hermandad del Jueves Santo en un sencillo y emotivo acto, que fue precedido por la pieza ´Refúgiame´.
El acto litúrgico. La hermandad entregó la medalla de plata del aniversario a Don Jesús Catalá, quien presidió ayer una multitudinaria liturgia de la Palabra. En su homilía, el prelado afirmó que "traer al Cautivo a la plaza del Obispo es un acto de fe, sobre todo en estos tiempos en los que hay sectores que quieren que la cruz desaparezca, cuando es un símbolo de paz y amor para todo el mundo, creyentes, no creyentes y ateos". Catalá felicitó a la cofradía por su 75 aniversario.
A propósito, al dar el Sr. Obispo la Bendición final, el trono no se levantó, un detalle que habla o dice poco, cuando se hace un acto de este tipo, los organizadores y los responsables tienen que tenerlo todo atado y si no se sabe, se pregunta, hay que ir con humildad, por respeto a todos los que de alguna forma esperan expectantes. Lo mismo que el tema de la megafonía, que deslució en parte el acto de la Plaza, pero eso ya no se puede remediar, ya forma parte de la historia, pero si no se dice, otros puede que lo repitan.

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